Señales, pero ¿qué señales?

Se acaba el mes de febrero y empezamos la cuesta. La cuesta de la irresponsabilidad. Ahora nuestros gestores, ni cortos ni perezosos, se han dado cuenta de que tenemos que modificar el límite de velocidad, y ¡¡¡ cambiar todas las señales de tráfico !!! Prohibido robar

Pero ¿estamos tontos o qué? Nos están diciendo que hay que recortar el gasto público y resulta que nos vamos a poner a gastarnos el dinero en señales de tráfico. El año pasado le recortaron el sueldo a los funcionarios para reducir el gasto público, con la correspondiente campaña también de “estos son unos privilegiados”. A los jóvenes no les entregan las ayudas para vivienda porque no hay presupuesto. Se ha eliminado la ayuda a los parados, por problemas presupuestarios. Las bajas por paternidad no se han desarrollado completamente, por falta de presupuesto. Nos han amenazado con recortarnos las pensiones y obligarnos a jubilarnos a los 67 años, cotizando más años…

Y ahora, que hay que cambiar todas las señales de las carreteras… Mira, que se metan las señales por donde les quepa, porque es una vergüenza que ahora nos salgan con éstas.

¿Es que el sobrino de alguien es fabricante de señales, o tiene una concesión para fabricarlas? Porque si no, no lo entiendo cómo se puede hacer abiertamente este cambio.

Ya que es un cambio motivado por el control de la velocidad, limitemos la velocidad a 90 km/h, o mejor a 50 km/h. Y además, así podremos solucionar también nuestra contribución a las emisiones de CO2.

Además, eso sí, nos hemos dedicado a gastar el dinero en aeropuertos que no se llenan, a calumniar a los controladores, a los bomberos y a cualquier colectivo de trabajadores que se han manifestado para evitar que les recorten sus condiciones laborales. Tampoco hemos dejado de construir estaciones de alta velócidad faraónicas en medio de ningún lugar.

Y lo mejor de todo es que luego vendrá el siguiente gobierno y lo volverá a cambiar todo para el otro lado. O igual no, igual ya se han puesto de acuerdo para que en la próxima legislatura ya esté todo hecho, o a medio hacer. En cualquiera de los dos casos, una vergüenza.

Y todo esto pasa porque no nos enteramos o nos queremos enterar. Pues yo sí me entero. Y lo que todavía no sé es cómo lo puedo canalizar, pero tengo claro que este sistema no nos sirve a los ciudadanos. No me importa pagar impuestos, pero lo que me importa es que el dinero que es de todos, esta panda de profesionales de la política lo gaste como si no les costara ganarlo.

Así es que veo muchos cambios pequeños, pero pocos cambios importantes. El control de los recursos, de lo que se hace con ellos, no está en los ciudadanos, está en un grupo de poder que hace con ello lo que quiere. No están a nuestro servicio, están al servicio de intereses que no tienen que ver con los ciudadanos, y se dejan influenciar por los grupos de poder.

Las únicas señales que deberían cambiar son las que indican los privilegios de toda esta panda, que ellos sí que son privilegiados.