La comunicación de los españoles

He estado de viaje en Bilbao unos días para la boda de una amiga y de casualidad, mi novia ha comprado el libro de Manuel Campo Vidal, ¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?. Es uno de esos libros que a mí también me hubieran atraído, pero tengo una pila de libros acumulados (no hay más que ver mi biblioteca virtual para hacerse una idea).

El caso es que lo ojee un poco para hacerme una idea de qué iba y … ¡¡¡me lo he leido en dos días!!! La lectura es rápida: tiene letra grande, interlineado amplio y en la descripción se mezclan desde anécdotas de la comunicación de políticos y empresarios reconocidos, hasta consejos de cómo afrontar las situaciones descritas.

Entre los personajes citados: Felipe González, Jose Maria Aznar, Alfonso Guerra, Mariano Rajoy, Federico Trillo, Julio Linares, Manuel Pizarro, Nicolas Sarkozy,… y como no, también personas que no participan en la vida pública, pero de las que en palabras del autor “la gente sabe de lo que habla”.

He notado una ausencia: la de Julio Anguita, que no sé si se debe a algún olvido del autor, pero su papel parlamentario al menos es notorio (sin juzgar si es buen o mal orador).

Además, cita a varias personas que se encuentran en mi mitología: Jose Luis Sampedro y Manuel Castells. Este último fue su tutor de master en París.

Lejos de constituir un decálogo de consejos y guías (de las que el autor ha huido claramente y así lo explica en su epílogo), el libro pretende despertar en el lector más que nada la necesidad de introspección y autocrítica, sobre todo de aquellos que sean comunicadores.

Yo lo encuentro muy útil en cualquier caso, sea uno un directivo de una multinacional, un profesor de bachillerato o incluso un currito cualquiera. De hecho, lo voy a recomendar a mis compañeros de oficina.

Solamente tengo una pequeña crítica al libro y es que Manuel Campo Vidal dirige el Instituto de Comunicación Empresarial que precisamente se dedica a ofrecer cursos a quienes tienen problemas de comunicación y quieren mejorarla. Hay quien puede ver en el libro un planfetillo publicitario, más que  una obra didáctica y de iniciación, aunque sigo valorando muy positivamente la parte didáctica.