Sobre Cortázar

Ahora que tengo tiempo estoy aprovechando y me estoy leyendo las obras completas de Julio Cortázar.
Córtazar tiene fama de escritor difícil. No estoy de acuerdo con esto, aunque creo que tiene su explicación.
Entre los lectores de Córtazar están los que prefieren los cuentos y los que se decantan por sus novelas. Yo me cuento entre los segundos.
Los cuentos de Córtazar se caracterizan por su perfección técnica. Se trata de dispositivos exactos, diseñados con la idea de captar la atención del lector y no soltarla hasta el final del relato. Uno queda literalmente atrapado en la red de araña minuciosamente tejida por el autor y así se llega a la última página, donde generalmente nos tiene reservada la gran sorpresa final, el mazazo desconcertante que nos deja sin aliento, boquiabiertos. Se puede afirmar sin pecar de exagerado que Córtazar es el maestro del cuento en castellano en el siglo XX.
En los cuentos de Córtazar no existe una temática común. Cada relato es una pieza redonda, un mundo vivo en sí mismo, concebido de forma independiente y con su propia tensión interna, una tensión que no decae en ningún momento. Su lectura resulta absorvente, basta con dejarse llevar.

Sus novelas son otra historia. Estas requieren por parte del lector una actitud podríamos decir que más activa, pero el esfuerzo merece la pena.
En sus novelas, Cortázar se expresa con una total libertad y precisamente por esto, en ellas podemos reconocer el lado más personal, más intimo, del escritor.
Esta libertad alcanza todos los niveles. Empezando por el estilístico: Cortázar experimenta sin pudor con la literatura: en sus textos nos encontramos con frases inacabadas, fragmentos en inglés o en francés, trozos de poemas y canciones, escritos de otros autores, textos extraídos de periodícos y revistas, argentinismos, cambios inesperados de los tiempos verbales y un largo etc. Es la técnica collage llevada de la pintura a la escritura.
Esta libertad estilística, este afán por experimentar, es posiblemente la razón por la que se le ha impuesto el sambenito de ‘escritor díficil’. Pero no nos equivoquemos, nos encontramos ante un escritor que empezó a publicar muy tardíamente, con un bagaje literario y cultural impresionante, con una técnica depuradísima y todo ello puesto al servicio de la más absoluta libertad creadora.
Por eso, a mi modo de ver, hay que introducirse en las novelas cortazarianas con una actitud abierta, como la del que acude a una fiesta. No se puede pretender entenderlo todo, aprehenderlo todo, explicarlo todo. Las novelas de cortazar están cuajadas de referencias culturales: a pintores, escultores, escritores (por supuesto), músicos (Cortázar es entre otras muchas cosas un apasionado del jazz). Los protagonistas de sus historias son generalmente artistas, gente que cuestiona el orden establecido, que va en busca de sí mismos, que vive en libertad (de nuevo esa palabra).
Pretender entenderlo todo sería demasiado pretencioso. La prosa de Julio Cortázar tiene su propio ritmo, tiene un swing especial. Uno se deja acompasar y poco a poco va captando, va entendiendo. Te vas dando cuenta de las continuas bromas y tomaduras de pelo que salpican la lectura. Vas tomando conciencia de la particularidad del mundo cortazariano: su obsesión por los misterios del universo femenino, su devoción por los gatos, su creencia en la existencia de un lado mágico de la vida.

Sobre este último punto hay una anécdota curiosa:
En ‘Rayuela’, Cortázar incide mucho sobre el tema de las casualidades. En el transcurso de la novela las casualidades se suceden de manera a primera vista inverósimil. Yo pensé en un principio que se trataba claramente de una invención del autor. Años más tarde leyendo una entrevista a Fernando Porrúa, el editor argentino de Cortázar, éste aseguraba  que lo de las casualidades no era invención, que al lado de Cortázar a uno no dejaban de pasarle cosas raras y ponía unos cuantos ejemplos.

Luego están también las disquisiciones filosóficas, en las que los no iniciados -como yo mismo- pueden perderse un poco, pero que nunca dejan de tener ese ritmo, ese swing.
Y por último está el lado político del escritor, que en los últimos años de su vida (murió en 1984) estuvo muy implicado en la revolución cubana y en la nicaragüense y que queda claramente reflejado en el ‘Libro de Manuel’.
La obra novelística de Julio Cortázar es sobre todo la búsqueda de un modo de vida alternativo a los valores capitalistas predominantes cuya imposición el autor ya intuía tempranamente y en lo que resultó visionario.
Por eso sus capítulos están repletos de situaciónes no-lógicas, anticonvencionales, de personajes desclasados, de vagamundos, de locos, de seres vulnerables, de todo aquello que desafía el modo de pensar preestablecido, lo que Cortazar llama ‘La Gran Costumbre’.
Hay que leer a Cortázar. El que no lo lea no sabe lo que se pierde. Para los que se quieran introducir en su lectura yo les sugeriría los siguientes títulos y en este orden:

‘Final del juego’ (cuentos)
‘Las armas secretas’ (cuentos)
‘Rayuela’ (novela) – En especial la edición de Catédra, con un prólogo muy sustancioso de Andrés Amorós

Y después, ya enganchados, aquello que os venga en gana.

Eso es todo. Saludos a los cronopios del mundo.

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